sábado, 19 de septiembre de 2009

una historia sin final...

En la soledad de un cubículo alejado de todos el pintaba un cuadro, una imagen amorfa de un jardín en plena oscuridad mientras que un transe pequeño sacudía su mano, entre tanto alarido de pintura y un semiabrazo descolorido recordó su nombre, la razón y una sola cuestión.


Que en el jardín me encontraba yo, siendo marcada de la manera indicada, alejada de los demás estando en el mismo lugar pero siempre atrapada en otro lugar del cual no me atrevo a hablar.
Sería mejor no entender sus suposiciones.
Salir de ahí y sacudir mi mano contra mi cabeza, arrojar el último suspiro de descanso en mucho tiempo, cerrar los ojos y caer lentamente como cuando cae una hoja en silencio, crujir, dormir.

dormir...

simplemente dormir.

3 comentarios:

-San- dijo...

me llegan tus letras a lo más profundo, alguna vez lo he sentido así.
Buena semana.
Saludos.

Elizabeth Murguía dijo...

:)

Jorge Prada dijo...

Hermoso...mas alla de el sentido comun y los sueños de cristal...Me pone pensativo, mas de lo normal :)