No jugaba, era en serio, mientras caminabas alardeando de lo que había hecho, y me confesabas algo de lo que yo me había enterado desde mucho antes de verte a la cara.
Hablarte sin ganas y demostrarte que no se decir las cosas de frente. Acostumbro decirme una y otra vez las cosas que me han venido atormentado, mientras que en realidad deseo desaparecer(los) de mi vida. Borrarlos del mapa y mi mente junto con ellos.
que mas da, personas mas, personas menos. Que mejor que las menos indicadas. Aquellas que no valoran, no sienten, hablan ingenuamente y se limitan a andar sin sentido, oportunistas fanfarrones.
Suelo quemarme la boca con el café de vainilla que me preparas, mientras me observas inquietamente desde el otro lado del mostrador. Sinceramente, seria capaz de eso y mas... confieso mientras me vuelvo a quemar la boca, muestro una mueca de desprecio y te lanzo un beso disimulado, indagando en un no se qué del cielo nublado y removiéndome el cabello que me roba la parte que mas me gusta de tu cara, tus ojos rasgados y esa sonrisa luminosa que me da de imaginar un universo aun mas inmenso que el de los libros que me pesan sobre la espalda.
No juego, necesito verte ya.